Líderes indígenas de Canadá y sobrevivientes de las escuelas residenciales valoraron de forma positiva el pedido de perdón que hizo hoy el papa Francisco por el rol de los cristianos en los internados que funcionaron en ese país hasta fines del siglo XX y lo calificaron como un "primer paso" de "esperanza" para el futuro.
"Hay que seguir las palabras del Papa para un nuevo comienzo que nos permita trabajar juntos", planteó a Télam la presidenta del grupo Métis Nation del Estado de Alberta, Audrey Poitras.
Para Poitras, "hoy fue un excelente nuevo comienzo, escuchamos del Papa las cosas por las que pedimos durante tanto tiempo".
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La sobreviviente Angie Crerar agregó a Télam que "la disculpa del Papa fue muy importante porque se notó su empatía y sinceridad"
"Fue algo que nos llevó años escuchar y nos permite empezar de nuevo a corazón abierto. Que este sea el primer paso para seguir adelante", planteó Crerar.
Para la integrante del pueblo Métis, "escuchar es clave para aprender y aprender es clave para sanar. No quiero odiar más, no quiero más estar enojada", sentenció.
Francisco pidió hoy "perdón" en Canadá "por el mal que tantos cristianos cometieron contra los pueblos indígenas" en las escuelas residenciales que funcionaron en el país norteamericano entre fines el siglo XIX y la década de 1990, y lamentó la "mentalidad colonialista" de miembros de la Iglesia que llevó a una "destrucción cultural" de los nativos.
"Pido perdón por la manera en la que, lamentablemente, muchos cristianos adoptaron la mentalidad colonialista de las potencias que oprimieron a los pueblos indígenas. Estoy dolido", planteó el pontífice este lunes en su primer discurso en suelo canadiense, a donde llegó ayer para iniciar una visita de seis días centrada en el acercamiento a los pueblos indígenas.
"Muchas gracias Santidad", le dijo Marie-Ann Day Walker Pelletier, la primera mujer indígena en subir al escenario a saludarlo tras el discurso y quien recibió de regreso un par de mocasines que las delegaciones le habían llevado al Papa cuando lo visitaron en Roma como gesto de compromiso para la visita.
Otra sobreviviente de la Escuela Residencial Ermineskin, Karen Wildcat, destacó la "oportunidad" que se abre tras el discurso de Francisco.
"Estoy feliz porque ahora hay personas que pueden comenzar su viaje de curación para aquellos que aún no han comenzado".
"La disculpa puede significar mucho, porque no es solo para nuestra comunidad, es para todos los pueblos indígenas, no solo en Canadá, sino en todo el mundo, ya que hemos sido colonizados y castigados por nuestras creencias y forma de vida como salvajes", sostuvo.
Con información de Télam