Los movimientos sociales: ¿representantes de un nuevo sujeto histórico transformador?

Tras años de una política social de contención en un país estragado por el neoliberalismo, crece el debate sobre los movimientos sociales y sus propios dispositivos de representación, producción y reproducción. 

18 de abril, 2023 | 21.41

Los planes de transferencia de ingresos son necesarios en coyunturas críticas. Por ejemplo, tras un cuarto de siglo de hegemonía neoliberal la pobreza pasó de 6% en el año 1974 a 54% a fines del año 2002 y el desempleo del 3% al 24% en el mismo lapso. Como señala Laura Vales: 

De la mano de las grandes movilizaciones de los meses previos, y apoyado en el clima favorable que había generado en la opinión pública la propuesta del Frente Nacional contra la Pobreza –que plebiscitó la creación de un seguro de empleo y formación para todos los desocupados– los programas de empleo se universalizaron.

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Fue un completo cambio de lógica. El plan Jefas y Jefes de Hogar, esbozado en enero del 2002 durante la fugaz presidencia de Adolfo Rodríguez Saá y creado finalmente por Eduardo Duhalde, se extendió a dos millones de beneficiarios con un criterio de asignación universal. Para conseguirlo, ya no fue necesario pertenecer a determinado partido u organización –al menos no en teoría– sino reunir tres condiciones: no tener trabajo, ser jefe de hogar y tener chicos en edad escolar.

Sin duda se trató de una gran política de contención social, en un país estragado por el neoliberalismo, donde por ejemplo el nivel de concentración del ingreso era inédito con un GINI de 0,52. 

A esto nos llevaron los mismos que hoy quieren resolver la crisis a las que nos precipitó el gobierno neoliberal del ingeniero que “se bajó”.

Viendo la trayectoria y persistencia de estos planes – con nominaciones y objetivos diversos -, ya más recientemente, han surgido debates notables acerca de los alcances del “nuevo sujeto histórico transformador” que representan los “movimientos sociales que tiene en su producción, reproducción y ampliación como dispositivo de representación, no solo, pero significativamente la transferencia de ingresos vía planes de asistencia. 

Recientemente un debate elíptico, pero en esta dirección, lo sostuvieron el Gobernador Axel Kicillof y el dirigente social, abogado y licenciado en ciencias sociales Juan Grabois, en la presentación del interesante libro de su autoría “Los Peores”, debate que se puede ver acá. 

Ambos dirigentes mantuvieron un muy buen intercambio indirectamente sobre este tema: Son los movimientos sociales representantes de un nuevo sujeto histórico transformador?

La pregunta cobra sentido frente a la evidente fragmentación del tradicional sujeto histórico transformador, encarnado en la clase trabajadora que aún en la formalidad, muestra salarios muy dispersos donde no es difícil imaginar un océano de diferencias en las demandas, como se ven en este gráfico del Ministerio de Desarrollo Productivo actualizado al 3-4-2023.  

Retomando el tema de la nota este interrogante sobre el nuevo sujeto histórico transformador, está también sostenido en su densidad por la teoría del descarte que fundamenta y desarrolla habitualmente el Papa Francisco, firme defensor de los sujetos representados en los movimientos sociales.

Sin pretender más que señalar algunos supuestos iniciales del necesario debate, estos datos intentan darle contexto a la discusión. 

Los planes sociales y sus dispositivos de representación, los movimientos sociales, a la luz de la evidencia empírica no son un instrumento de equidad distributiva, como sí lo son los salarios y sus dispositivos de representación, las asociaciones gremiales.

En efecto, el modelo peronista en su fase kirchnerista desde el año 2003 hasta el año 2015 redujo paulatinamente planes sociales a caballo de la mejora de la actividad económica hasta llegar a 250.000 al momento de concluir Cristina Kirchner su último mandato. 

El gobierno neoliberal de Mauricio Macri el que redujo en 8 puntos el PBI per cápita, e hizo caer la participación de los trabajadores en el ingreso generado en igual magnitud y multiplicó por cinco el número de planes sociales.

Más recientemente como se muestra en el gráfico de apertura, con el interregno de la pandemia, durante el gobierno del FDT hay recuperación del PBI per cápita en el país y aumento del peso de los planes sociales. 

Sin embargo se verifica que el crecimiento del PBI en los años 2021 y 2022 y el aumento de peso de los planes sociales se dio concomitantemente con cambios regresivos en la distribución funcional del ingreso, que agravaron el ya inédito sesgo regresivo del macriato, donde, insistimos también creció exponencialmente  el peso relativo de los planes sociales respecto a la administración kirchnerista. Veamos el inédito patrón de distribución regresivo al que hacemos referencia generado por el UNDEPI de la Universidad de José C. Paz. 

Así las cosas, se observa según la evidencia, que la proliferación de planes sociales es perfectamente compatible e incluso funcional a la regresividad distributiva, por lo que los dirigentes sociales no hacían más que responder con lógica de acero, al negociar más y mejores planes sociales para sus representados aún durante el macriato. No solo no es criticable esta actitud, sino, insistimos, resulta de toda lógica. Obviamente su contracara es que debe saberse al mismo tiempo que esta negociación de los movimientos sociales por más y mejores planes, aún la más exitosa, no altera en nada el patrón distributivo en orden a mayor equidad. 

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Artemio López

Analista político, director consultora Equis. 

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