Noche soñada para la Selección Argentina: con la clasificación al Mundial 2026 ya asegurada tras el empate entre Bolivia y Uruguay, se dio el gusto de golear a Brasil por 4 a 1 en el Estadio Monumental. El combinado dirigido por Lionel Scaloni se impuso en el clásico con goles de Julián Álvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Giuliano Simeone, ante una 'Canarinha' desdibujada que tuvo el tanto de Matheus Cunha para maquillar una paliza histórica.
La 'Albiceleste', con bajas de peso como Lionel Messi y Lautaro Martínez (ausentes por lesión), no se achicó en el duelo más importante del año y demostró un altísimo nivel en todas las líneas. Con Leandro Paredes y Rodrigo De Paul como principales generadores de juego, la superioridad sobre el cuadro comandado por Dorival Junior se mantuvo desde el primer minuto hasta el último. Incluso, hubo tiempo para las presentaciones de Nicolás Paz y Facundo Medina con la camiseta de la selección y para un pequeño show del 'Dibu' Martínez haciendo jueguitos dentro de su área.
Los primeros 125 segundos del encuentro fueron de absoluta posesión de Argentina; Brasil recuperó y la tuvo apenas 10. Este arranque fue apenas una antesala del dominio albiceleste, que a los tres minutos del primer tiempo abrió el marcador tras una gran jugada colectiva: pelota larga de De Paul, gran lectura de Tagliafico para bajarla de primera y mejor resolución de Thiago Almada, que giró sobre su marca y no fue egoísta para resolver. Después, todo Julián: lucha y definición sutil sobre Vento para el 1 a 0.
Los minutos de posesión de Argentina, con los jugadores brasileños persiguiendo la pelota de lado a lado, dieron sus frutos con un golazo de Enzo Fernández. De punta a punta, el equipo se movió por todos los sectores hasta encontrar al hombre libre y aprovechar la ventaja. El ex River apareció en el área chica para definir y comenzar a ponerle color a un resultado sin precedentes.
A los 26 minutos, Brasil tuvo su primer tiro al arco y lo capitalizó: error del Cuti en la salida (ovacionado por los hinchas a pesar del error) y Matheus Cunha no perdonó. Brasil aprovechó el error de la defensa argentina para descontar, pero no tuvo prácticamente ocasiones en el primer tiempo. Raphinha y Rodrygo debieron alejarse mucho del arco del Dibu Martínez para entrar en contacto con la pelota, mientras que Vinicius se encerró en el costado izquierdo y chocó una y mil veces contra Molina, su marcador, o el Cuti, su relevo.
A pesar del inesperado gol rival, Argentina se repuso rápidsmente. Tras un rebote de un córner, proveniente de un gran movimiento colectivo que terminó en un buen disparo de Thiago Almada, Enzo asistió a Mac Allister que llevó la diferencia de nuevo a dos goles cerca del final de la primera mitad.
Argentina cedió metros en la cancha y un poco de protagonismo para mantener la movilidad y la intensidad en la presión para recuperar la pelota en el segundo tiempo. Gran diferencia con Brasil: en el local siempre había receptores libres y no dejaba recibir con comodidad a los rivales. La Selección supo en todo momento cómo manejarle los tiempos a un Brasil completamente perdido. Paredes y De Paul se movieron e hicieron mover a sus compañeros con criterio, en espacios cortos y de lado a lado del terreno del Monumental.
Para cerrar la goleada, golazo de Giuliano Simeone (quien había ingresado cinco minutos antes), que rescató un centro atrás que parecía perdido: una "avivada criolla", de un tiro libre en mitad de cancha que parecía no tener peligro al tanto que sentenció el encuentro. Con media hora jugada en el complemento, Scaloni incluso se dio el lujo de darle minutos a Facundo Medina y Nicolás Paz, dos novedades en esta convocatoria, quienes reemplazaron a Nicolás Tagliafico y Alexis Mac Allister. Y como broche final, el Dibu Martínez haciendo jueguitos dentro de su área para despertar el "es un afano, suspendanlo" de la tribuna